miércoles, julio 13, 2005

Una frase que me gusta...

... cortesía del Sr. Spock en "Star Trek VI - Aquel pais desconocido" cuando conversa con la chica vulcaniana que, él espera, le sustituirá en el Enterprise.

Lógica, lógica, lógica... La lógica es el principio de la sabiduría Valeris, no el fin.

Por alguna razón me gusta.
De vez en cuando me pregunto qué querría decir.

martes, julio 05, 2005

Puntos de vista

Estoy razonablemente seguro de que la verdad no es algo absoluto. Pero suelo caer en la falacia de que mi verdad se acerca más a un "absoluto" resultante de una especie de suma de todas las verdades de todos los elementos del universo. La definición es chusca, pero no se me ocurre nada mejor para ilustrar mi idea de verdad universal sin meterme en aguas demasiados profundas como para que yo pueda narrar mis viajes por ellas correctamente.

Mi punto de vista, fruto de la constante comparación y pulido de los distintos puntos de vista que me llegan, es simplemente otro punto de vista. Mi verdad simplemente es otra verdad. Y creo que cuando este axioma se asiente y eche raices en mí, es posible que haya llegado a ese punto de equilibrio entre el orgullo y la humildad al que aspiro. Creo que ese punto es la mejor base desde la que partir para conocerme a mí mismo y al mundo que me rodea. Poco a poco, esquirla a esquirla, voy tallando mi estatua.

Hace tiempo ví un capítulo de la serie de documentales COSMOS, presentada por Carl Sagan, en la que ese grandioso divulgador hablaba de las dimensiones de una manera extremadamente cercana y entendible. Para ilustrar la tercera dimensión tenía una mesa con figuras planas, las cuales vivían en un mundo de dos dimensiones. En un momento determinado una manzana viajera se aproxima a ese mundo en dos dimensiones y se pone a interactuar con sus seres. Convence a un atractivo cuadrado bidimensional a que le acompañe a un viaje curioso y el cuadrado acepta. Poco después se encuentran flotando ENCIMA (un concepto nuevo para el cuadrado) de ese mundo en dos dimensiones, y ven a sus compañeros de una manera completamente distinta: desde arriba. Este pequeño experimento me hizo pensar.

A mí el número de dimensiones que tenga La Verdad no me importa en absoluto, porque probablemente sea "adimensional" y sea imposible percibir en su totalidad. Yo lo que busco es la experiencia del cuadrado, la experiencia de saber moverme de un lugar a otro, de explorar ese algo que es mi universo con la certeza de que no solamente es desconocido sino incognoscible en su totalidad.

Es posible que el cuadrado crea que ahora conoce todos los puntos de vista posibles, porque ahora tiene uno que nadie comparte ni conoce en su mundo. Cuando vuelva no se lo van a creer. Él conoce La Verdad.

Es posible también que la manzana le intente hacer consciente de que, aunque ahora tenga un punto de vista más completo, no deja de ser un punto de vista. Es posible que lo consiga y que entonces el cuadrado se convierta en un buscador. Es posible que fracase y que el cuadrado se convierta en un político.

Es posible que esa manzana vea la evolución del cuadrado y de su pequeño mundo desde un punto inimaginable para ellos. Es posible que se sienta dichosa o culpable por haber dado ese conocimiento a alguien.

Es posible que esa manzana sea alguien interesante de conocer.

domingo, junio 26, 2005

Vacaciones y casa

Una de las razones por la que las vacaciones me encantan es porque puedo sacar tiempo para esas pequeñas cosas que, por lo que sea (pereza sobre todo), no hago en período laboral. Una de ellas es dedicarle tiempo a mi casa.

Pero es algo que voy a cambiar en el futuro. Estos días me siento especialmente bien de ánimo y creo que ponerme a colgar cuadros, reconvertir el "trastero" en una habitación bonita, dedicarme a comer en casa y a disfrutar de un buen vino, y limpiar hasta poder verme reflejado en el suelo, ha tenido algo que ver. Mi casa ahora me gusta muchísimo más.

No me había dado cuenta de lo importante que es tener un espacio donde uno se sienta a gusto. Habitualmente soy una persona desordenada. Y en ocasiones guardo un cierto orden dentro del desorden. Pero por desidia las cartas se apilan en la mesa, las pelusas se apilan debajo de la mesa, donde es chungo llegar con la escoba, y los cacharros se apilan en el fregadero hasta que me doy cuenta de que no tengo vajilla para comer, y entonces toca tarde de fregado intenso, con lo cual, un coñazo.

Pero tener vacaciones me ha dado la oportunidad de ir poquito a poco, sin prisa, habitación por habitación. Y me gusta el resultado. Además creo que me voy a mudar de habitación. Tener dos habitaciones con sendas camas de matrimonio para mí sólo es genial. Tener una casa así para mí sólo es genial. Ya era hora de que le hiciera un poco de caso.

Oh, acabo de ver mi guitarra. Hasta luego.

martes, junio 07, 2005

Globos

Por extraños derroteros mi mente se ha puesto a pensar en los globos. Me encantan los globos. Hasta la misma palabra me resulta atractiva: globo. Suena a algo blandito y bonito con lo que puedes jugar.

Recuerdo que, a pesar de que siempre me han gustado, cuando era pequeño me sentía algo frustrado con los que tenía: aprendí en seguida a hincharlos, pero nunca conseguí atarlos (mi madre, eterna paciencia, era quien me los solía atar para que no se saliera el aire); aparte yo veía siempre en las series de dibujos animados y en los tebeos que los globos que llevaban los niños siempre iban más altos que ellos, flotando, y los llevaban sujetos de una cuerdecita para que no salieran volando. Y yo nunca conseguí que los que yo hinchaba hicieran lo mismo; siempre terminaban cayendo al suelo por muy alto que los lanzase. Probé con muchos hilos distintos pero nada. Recuerdo que me entristecía, pero luego los miraba, apoyados en el suelo donde habían caido, e iba a por ellos a cogerlos y a abrazarlos. No importaba que no volaran, eran mis globos y eran muy bonitos. Eran los mejores globos del mundo.

Más tarde descubrí en el parque de atracciones unos globos que sí se comportaban como los de los dibujos animados. Pero no me gustaban tanto. Eran bonitos; mucho. Tenían todo tipo de formas y tamaños. Pero... no era lo mismo. Siempre preferí los clásicos globos que me vendían en bolsas de 25 en la tienda donde compraba regaliz rojo (el negro no me gustaba).
Aparte al final de la tarde estaba harto de ir sujetando el globo y cargaba con él a mis padres.

Después de algunas experiencias con aquellos coloridos juguetes que parecían hechos de papel albal, me reconcilié con mis humildes globos hinchados con el aire de mis pulmones. Si ya lo sabía yo: eran los mejores.

Luego descubrí los globos de agua pero no me gustaban demasiado al principio: me daba pena que se rompieran, tan pequeñitos ellos, tan majos. Pero luego descubrí que era muy divertido empaparse hasta la la última célula jugando con los amigos y las dudas morales acerca de los globos de agua desaparecieron sin dejar rastro.

Y, por último, descubrí los inmensos globos aerostáticos de vivos colores y contorno inmenso. Además recuerdo perfectamente el día en que sucedió: era por la tarde; yo era aun pequeño e íbamos paseando por el parque del Retiro, cerquita de la Rosaleda. Y en el paseo, justo al lado del inmenso pino que lo domina, había un globo enorme. Me quedé extasiado: era el objeto móvil más grande que nunca había visto. Parecía que tenía vida propia y que dentro tenía una gran corazón que latía al son de ese misterioso chorro de fuego que salía de un aparato negro suspendido por encima de la barquilla de mimbre. Al principio me asusté un poco, pero la fascinación pudo más. Podría haberme quedado mirando aquel inmenso ente durante horas y horas. De hecho recuerdo que nos quedamos un rato largo, hasta que mis padres consiguieron despegarme de allí.

Quiero montar en globo. No me acordaba, pero quiero montar en globo. Apuntado queda como uno de los planes para este verano sin planes.

Y para terminar, una cita, cortesía de Neil Gaiman:

"Bueno, he tenido una mierda de vida. Pero vengo aquí y pienso que si hay un díos que puede hacer estas puestas de sol, hay que confiar en ese viejo hijo de puta ¿verdad?"

lunes, junio 06, 2005

Tenemos una nueva invitada en la Blogosfera.

Pues sí amigos, y no es una persona cualquiera. Es ni más ni menos que la artífice que ha conseguido arrancarme de la silla del ordenador y animarme a hacer un poco de ejercicio. Y por contra yo he ayudado un poquito a meterle el gusanillo de los blogs. Bienvenida preciosa :)

Podría recitar laaaaaaaaargo y tendido las cualidades que adornan a esta chica pero... ¿sabeis qué?: que voy a dejar que lo descubrais vosotros mismos, que es toda una aventura hacerlo.

Su nombre: Femmenue
Su blog: A tientas y barrancas

miércoles, junio 01, 2005

Nueva cabecera

Dan-Solo, "photoshopeando" me ha hecho una imagen de cabecera nueva, y mucho más bonita que la antigua. Gracias compadre. Siento no haberme podido tomar esas cervezas contigo en Barna City, pero seguro que hay otra ocasión ;).